Gente de Laredo. Jesús Manuel Piedra (“Piedra el músico”)

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Gente de Laredo. Jesús Manuel Piedra (“Piedra el músico”)

Jesús Manuel Piedra Sánchez

Ante todo perdonad el retraso. Creo que ya os dije que tengo “dolor de los pecados” pero no “propósito de enmienda”. Laredo da para mucho, su historia, sus personajes pasados y presentes, y yo tengo la manía de hacer muchas cosas no teniendo, muchas veces, manos para todo.

Esto sería mediados de agosto. He de decir que ya conocía a Jesús M. Piedra sin ser nuestra relación mucho más estrecha que la que facilita el formar parte de una coral laredana (él) y nuestros esporádicos encuentros por la calle o en la iglesia, aunque hayamos hablado de muchas cosas.

Siempre hombre cordial conmigo y alabador de mí trabajo, he de confesar que soy un novicio en la música, sobre todo clásica, y él todo un experto apasionado. Pues sí, mediados de agosto y recibo un mail donde, de alguna manera, se me da una exclusiva: después de más de 20 años, deja la dirección de la “Coral Canta Laredo”. Se me pide discreción y la cosa se hará pública en el concierto del 24 de agosto de este pasado verano. Curioso, no dije nada y, justo después del concierto, los de aquí y los de allá, me daban la noticia como si de un funeral, al que alguno había asistido allí en Sta. María, se tratara sino del notición de la semana. ¿Qué habrá pasado?

Después de hablar con él (con Jesús) y a falta de esa chica que quiera “confesarse” delante de mí, opté por invitarle a que se sometiera a un “tercer grado”, de estos de Gente de Laredo y, así, conocerlo mejor y poder opinar sobre tantas cosas.

Por motivos diversos, la cosa se ha demorado. No, no vivo de esto y, claro, como él mismo dice en esta entrevista, más o menos: “sólo se puede estar una vida en ese trabajo por el que te pagan y que te da de comer”.

Así las cosas, como siempre a hora taurina para bien rematar la faena, quedamos en el sitio acordado para hablar de Laredo y de tantas cosas.

Jesús no es hombre parco en palabras ni explicaciones, ni de timbre débil, baste recordar como presenta sus conciertos y sus obras; así que, tal vez un pelo más largo pero muy jugoso (creo), os invito a asistir a lo que fue el resultado de aquella faena. Como siempre, empezaremos con las preguntas de rigor e iremos derivando según ellas. Os aseguro que no os va a defraudar, la entrevista no va a dejar indiferente a nadie.

La cosa comenzó así…

—¡Muy buenas tardes,…! ¿Te llamas…?

—Jesús Manuel Piedra Sánchez.

—¿Naciste en Laredo? ¿Qué mes? ¿Año?

—En Laredo, el día 1 de mayo de 1950, donde está ahora el aparcamiento de detrás del Juzgado. Cosa que me da pena porque ahí iba a ir, algún día, un auditorio. Yo nací en lo que fue la desaparecida oficina de telégrafos.

—Y… ¿fuiste al colegio aquí en Laredo?

—Sí, fui a las monjas Paulas.

—Y ¿hasta qué edad, más o menos?

—Estuve justo hasta los 10 años.

—¿Y tienes, ahí, una anécdota…?

—Sí, sobre por qué estudié ahí. Ahí estudiamos los cuatro hijos y, ahí, se pagaba…

—¿Me quieres decir que sois cuatro hermanos?

Sí; María Dolores, Rosalina (ya fallecidas), mi hermano Juan José (que está en Barcelona) y yo.

—¿La anécdota?

Pues… mi padre era un hombre muy religioso, iba a misa de 7:30 h., de la mañana, todos los días. Además hacía favores a las monjas. La primera en asistir a ese colegio fue mi hermana Mª Dolores y era tan lista que cuando fue a entrar Rosalina le dijeron a mi padre: Mira Manolo, por los favores que nos haces y que se ve que tienes unos hijos aplicados, a todos ellos se les van a dar las clases gratis. Así que fuimos, los cuatro, gratis al colegio.

—¿Cuál es el siguiente paso?

De ahí me fui directamente a Algorta, a un seminario de trinitarios. Allí estuve primero y segundo (con 11 y 12 años), luego pasé a la Bien Aparecida y allí cursé tercero, cuarto y quinto…, luego el noviciado en Algorta (con 16 años) y luego fui a Salamanca, tomados los hábitos y hechos los votos simples, y allí cursé sexto y primero de Filosofía. Todo esto en el seminario que estaba al lado del Calvario (así llamaban al campo de fútbol de Salamanca).

Luego, a los dieciocho años menos tres meses, pedí permiso para venir a la boda de mi hermana Rosalina y ya me quedé aquí. ¡Ya dije que no quería volver!

—¿Te quedaste aquí en Laredo?

Sí. Toqué el órgano de la iglesia (el antiguo) y luego preparé una oposición para Telégrafos. Al año siguiente saqué la oposición y, a partir de ahí, mi vida estuvo en Telecomunicaciones. Soy (fui) funcionario de Telecomunicaciones, como mi padre y mi hermano. Luego… ¡pues no acabé ahí mi carrera! Pasé a ser funcionario de Argentaria y del BBVA (recordar que el BBV se fusionó con Argentaria) y, ahí, me he jubilado.

—Y… ¿cómo se pasa de ser telegrafista a Argentaria?

—Porque  estando en Telégrafos se crea Caja Postal y Caja Postal busca directores para sucursales. Salió una plaza en Castro, me presenté y la saqué. Eso luego pasó a ser Argentaria (Banca Pública). Luego pasa a ser BBVA con la fusión de ambos bancos. Y ahí he estado veintitantos años…

—¿Cómo nace en ti la afición por la música? A ti se te conoce, sobre todo, por haber sido el director de Canta Laredo…

—Bueno, antes de estar en Canta Laredo gané “El Pejín de Oro”. Estaba entonces con el “Ochote y el Coro de los Templarios de Castro”. También había dirigido el “Orfeón de Castro”, había creado una escolanía y cuando vengo para dirigir a Canta Laredo fue el 3 de Octubre de 1993.

—¡Para, para! Entonces… ¿cómo nace en ti la afición a la música?

—Me viene desde niño. Yo con siete años cantaba con mis hermanos, gané varios Balalís (concursos de aquella emisora de radio que hubo en Laredo) cantando canciones de Miguel Acebes Mejía y todas las de Joselito. Mucha gente me llamaba “el ruiseñor de Laredo”. Los premios eran, generalmente, cartucheras de “Bolsos Salcines”…

—Bueno, volvemos a lo anterior. Ochotes, Coro, etc…

—Estando en el convento de la Bien Aparecida, con Paco “Galleta”, con Antonio Salomón y creo que también estaba Manolito Camino…  cantaba los solos de tiple de las Misas Pontificales de Perosi. Y ya estaba cambiando la voz.  Pero, ahora recuerdo que, con nueve años, sor Petra me nombró director de una banda de cartón y…

—¿Y qué era una banda de cartón?

—Pues una banda con todos los instrumentos hechos con cartón y yo era el director.

—¿Sonaba bien?

—¡Bueno…! Yo era el director, ¿eh? Y recuerdo que un día me dio una ostia (sor Petra). Pero eso es otra historia…Y, ya, toda la vida he estado en la música. Añadir que, por mi cuenta, empecé a tocar el piano y a leer solfeo y todo ese lío… Cuando tenía trece años ya estaba tocando el órgano con el P. Pablo de la Virgen en la Bien Aparecida. Con él, creo, aprendió también José Luis Ocejo y otros ex trinitarios que dirigen varios coros.

—¡Uf! Vamos a parar ahí y vamos con algo más del mundo profano… ¿Aparte de la música has probado otros derroteros?

—He escrito poemas y novelas cortas.

—¿Publicada alguna?

—Me presenté con una al “Sésamo de Novela de Madrid” pero no me la premiaron y no sé dónde está… Ahora tengo dos en ciernes.

—¿Género de las novelas? ¿Policiaca, histórica…?

—Problemática juvenil, problemática social… Una se llama: “La picadura del tábano”.

—¿Hemos de suponer que te gusta leer?

—¡Mucho! El último ha sido un librito pequeño de una historia de Julio Verne. Y  ¿sabes por qué? Porque compré un reloj de esos que anuncian en la tele, de esos buenos que pagas 10 €. al mes y te regalan una colección de libros. Decirte, además, que me gustan los libros gordos, los de mil y pico páginas… y suelo leer dos a la vez. Cojo uno y suelto el otro… Aparte de eso, estoy releyendo “La Mirada Azul” (biografía autorizada de Javier Busto escrito por Elena González Correcher), que es un libro donde me encuentro muy identificado.

—Bueno, pues… hablemos de Laredo. Como laredano ¿ha cambiado mucho el Laredo de tus primeros recuerdos al de hoy en día?

—Ha cambiado mil años. Antes veía mucha pobreza, empezando por mis padres. Vivíamos en el edificio de Telégrafos y mi padre era más pobre que aquellos maestros. Mi padre se ayudaba haciendo los ramos de novia y las coronas de muertos. Todos los hijos le ayudábamos. Nosotros jugábamos en la calle, jugábamos al Marro,  y ahora… los chavales no saben entretenerse juntos. Yo veo mucha diferencia. Luego en Laredo he estado muy poco, lo justo. Lo justo para hacer la oposición, para dirigir un “Coro Salvé” cuando se fue a pique el que dirigía Julián García Liaño… y  para crear la “Coral Salvé”.

—Bien, bien, luego volvemos a eso… Bueno, entonces, tú ¿cómo te definirías?

—Soy muy malo para definirme, pues… “Piedra el músico”, por ejemplo. Sí algún día ocurre, que no pasará, si me dedicaran una calle, me gustaría que se llamase: “La  calle del músico Piedra”.

¡Ah! A propósito de lo del músico, recuerdo que en el año 1968 (tenía 17 años) se hizo un concurso para hacer o componer la canción de Eurovisión, que se hacía en Palma de Mallorca, y le dije a mi padre que me hiciese una letra que se tituló “Sueños de juventud”. Yo le puse la música y se supone que la iba a cantar mi hermana Mª Dolores que tenía buena voz. Pero, no sé por qué, mi hermana se acojonó, ¡a ver si luego voy a tener que ir a  cantar a Palma de Mallorca! (se dijo), y no quiso seguir. Mi padre se enfadó con ella como tres meses. Llamé a José Mari, “el Explicador”, que tenía un piano para tocar la melodía y él tocaba el acompañamiento. Lo grabé con una de aquellas cintas de magnetofón, lo mandé a Eurovisión, y tengo la cinta y la carta de TVE diciendo que no me la habían premiado pero que, si algún día, salía alguien cantando esa canción, yo tenía TVE para hacer la promoción gratis. Creo que esto no lo sabía nadie (en primicia)…

—¡Qué lío! ¡No sé cómo voy a hilvanar todo esto! Bueno, ¿en qué año nace Canta Laredo?

—Canta Laredo no la fundo yo. Se funda en 1988 cuando se hace un encuentro con Cenón (población francesa con la que estamos hermanados). Ellos (los franceses) tenían un coro allí y, después de la fiesta y la comida, se pusieron a cantar. Al acabar alguien de Laredo dice: ¡vamos a subir al escenario y se van a enterar éstos cómo canta Laredo! Y ahí que se sube Ferino Revolvo, Manolito y un montón de hombres y mujeres laredanos … Allí estaba el alcalde del momento, López Revuelta, y aquellos laredanos se pusieron a cantar como sólo nosotros sabemos. Cuando vinieron a Laredo, a la vuelta, el alcalde habló con Luis Alberto y le propuso hacer un coro…

—Te habrás dado cuenta, como dice Antuán, que aquí todo el mundo canta…

—Sí, bueno…

—¿Siguiente paso?

—Ellos están en el tema durante unos años y, según me dijeron, en el año 1993 fueron a la televisión (Antena 3) a un programa donde, además de llevar anchoas, se pusieron a cantar (Barca marinera, incluida) y no sé qué pasó allí que, a partir de entonces, “Canta Laredo” no volvió a cantar más…

Ahí es cuando Juan Ramón López Revuelta (el alcalde) que sabía lo que yo estaba haciendo con “Los Templarios” (de Castro), allí, en Castro, en un pub, me plantea tomar las riendas del coro. Y ahí empezó todo. El día 3 de octubre de 1993 hubo una asamblea en la parte de arriba de la cafetería Menfís, y yo les planteo lo que quería hacer…: un coro mixto olvidando todo lo anterior. ¡Y así empezó! Con 50 y tantos…

En 1994 nos presentamos el día 30 de abril a cantar siete obras que habíamos aprendido. Y en noviembre, en el “Otoño Musical Castreño”, que es un ciclo que yo fundé antes que las “Primaveras Musicales Pejinas”, fuimos a cantar al “Otoño Musical Castreño” y allí cantó mi hija (de 7 años), la hija de Jesús Gil (de la misma edad), de Liendo, y una nieta de Manolito Camino, e hicimos, contadas, 18 obras… Y a partir de ahí ya vinimos ensayando hasta 30 actuaciones al año. En 1996, cuando ya el coro podía participar, les planteé hacer el un ciclo que se llamaría “Primaveras Musicales Pejinas”. Seguidamente fuimos a San Vicente de la Barquera y ganamos la “Lira Marina” de bronce pero nos robaron la de plata y la de oro.

—Y… ¿por qué os las robaron?   

—Pues… primero; vino un coro de Madrid con el cuento de que al director le había dado un infarto y que habían tenido que coger uno al vuelo… Nosotros ya estábamos clasificados, recuerdo que fue el día del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Continuo… A mitad de la canción, en la segunda parte, la inician medio tono por debajo que tuvieron que subir sobre la marcha porque se dieron cuenta y… aquel director, al que le dio un infarto, estaba allí aunque no dirigiendo y… ¡Les dieron el primer premio…! ¿El segundo? Pues a una escolanía de León, que no sabiendo hacer la canción, creo que se lo dieron por ser una escolanía y ser de fuera… Y es que San Vicente empezó así, a dar premios a corales foráneas, con lo que los de Cantabria no querían asistir… ¡Empezamos bien! ¿No? Nobel Sámano (director de Torrelavega, autor de “la Misa Coral Cántabra” y de la obra obligada) utilizó a mis pandereteras para dirigir una obra obligada del final y hasta mi diapasón, que me devolvió porque solamente da un tono, y pidió uno que diese todos los tonos. Y el movimiento y duración que imprimió es justo lo que nosotros hicimos antes… Pero …

—¡Uf! Esto da para un libro…  Bueno. Este verano fui uno de los primeros en enterarme de que dejabas la dirección de Canta Laredo. Después de más de 23 años y por cambiar de aires, según tú… ¿esa es la verdadera causa? ¿No hay ningún disgusto?

—No, no, no… ¡Yo estoy aún con ellos! ¡A ver! Lo dejo porque 23 años yo no estoy más que en un trabajo. Creo que más de 15 años un director de un coro no puede estar. Y, aparte de eso, ¡hartazgo no!, agotado conmigo mismo. Después de 23 años, cuando me jubilo, aún me quedan muchas cosas por hacer, cosas mías. Llevando “Canta Laredo” como la he llevado, las llamadas de teléfono, los correos, la organización de los eventos, la publicidad, etc., me absorbían. Piensa que son 700 actuaciones más innumerables ensayos, gestiones, una cosa y otra, etc., miles de cosas, por cierto con mucho gusto y ganas. Los últimos años cambié la forma de dirigir, de ensayar, más técnica, llegando a hacer un máster de dirección con el Director Titular del “Coro de Radio Televisión Española” Javier Corcuera y… ¡ya no me daban los brazos! Es verdad, también, que ya tenía pensado el relevo… coincidiendo con mi reciente jubilación laboral.

—¿Quién ha sido, al final?

—Alberto Carrera. A éste ya se lo dije, sin mucha explicación, en el mes de enero pasado y no se enteró de qué coro era hasta finales de abril. Él ya sabía que le tengo en aprecio y consideración… Y es que veo que Canta Laredo necesitaba, ya, una persona con 30 años menos…, porque lo veo aún con mucho recorrido.  “Canta Laredo” ha sido, conmigo, como una familia y eso muchas veces es un problema porque no te hacen caso, en ciertas cosas, por ese apego. Si espero un par de años más la gente que también veía cansada tal vez hubiera dicho: yo también me voy. Y no estoy dispuesto tampoco a morir en un escenario ni a que nadie se vaya porque yo me voy… Todo esto siempre tuvo un plan de ruta. Se lo comunico a Manolito a primeros de febrero de este año, solos, antes de la asamblea general. Según se lo cuento casi le da un infarto. Y…, a base de calma y explicaciones, acaba entendiendo.

Continúo con el “Coro de Cámara de Cantabria” (chicas últimamente), aunque todavía no han salido las  subvenciones de este año  y para este coro son necesarias. A ver si el próximo porque tengo algún proyecto bonito.

—Bueno, una pregunta que tal vez te siente mal y que no puedo obviar porque toda comparación es odiosa pero siempre está en el aire y… Te he dicho hace un momento que, según Antuán: “aquí todo el mundo canta”… Tenemos más corales y no sé por qué siempre que se os compara con la “Coral Salvé” quedáis, tal vez, como “la hermana pequeña” porque no sé qué otra palabra utilizar…  ¿Qué opinas? ¿Cómo lo llevas?

—No. Bueno sí. Podría ser… Pero yo voy a decir que “Canta Laredo” tiene mucho más mérito que la “Coral Salvé” y que otros coros más extensos. Primero porque es gente, prácticamente, de Laredo y no tienen ninguna instrucción musical, salvo dos excepciones. De todos modos siempre he ido a mi aire sin fijarme en lo que hagan los demás.

—Esto igual pica ¿eh?

—¡Me da igual! A mí también me ha jodido que se hayan marchado algunos cantantes válidos bombardeándoles por teléfono.  Nunca en mi vida, ni en Castro ni en Laredo se me hubiera ocurrido intentar quitar componentes a otro coro. Quien me conoce, y son muchos en muchos sitios, lo sabe. No es correcto ni respetuoso.

Además, el repertorio que ha hecho la “Coral Canta Laredo” sin ayuda exterior, añadiendo el tipo de obras realizadas que calculo serán ciento y pico, casi ninguna cuadrada (cuadrada quiere decir sin contrapuntos) sino vertical, completa, pues… hemos salido muy adelante. Tan adelante que hemos pasado por todos los ciclos de todo el Norte y de la mitad de Madrid, más luego incluso de Canarias, y siempre hemos quedado muy bien. Hemos tenido un nivel dentro de Cantabria, que hay ochenta y tantos coros, y para no pecar de fatuos, yo le pongo entre los diez primeros… Y en número de actuaciones una media de 25 a 30, anuales, durante los 23 años en que yo he estado ahí… Además, la  actual “Coral Salvé” la fundé también yo. J. L. Ocejo estaba por aquí a ver si podía llevar un coro pero, realmente, los que veníamos del otro coro, el de don Julián y luego los hombres (aquellos ochotes), fuimos los que creamos esa coral con la gente de uno y otro… Entonces, ¡a ver!, yo había aprobado la oposición de Telecomunicaciones, me tenía que marchar a Madrid, y a Ocejo yo le conocía mucho, estaba disponible y además quería. Y, además, había otra cosa…  Y es que en aquellos tiempos del año 1967 había un problema con los directores y la gente de los coros (con las chicas), y es que había que ir a pedir permiso a los padres para que pudieses participar las chavalas en las corales para evitar problemas y malos comentarios. A mí, como seglar y joven, no me iban a dejar, pero él que estaba disponible, quería, y encima era sacerdote,  pues…  Y otra cosa que puedes poner ya que me lo preguntas: A Ocejo le veo que sigue dirigiendo igual, sin variar la técnica ni actualizándose mucho.

—Bueno, creo que este tema lo vamos a dejar aquí, no sea que a alguien le pique, y vamos a cambiar de tercio. ¡Toca política! Ante un momento político incierto ¿cómo ves tú el panorama?

—A nivel nacional, abiertamente yo apuesto por Pedro Sánchez. Y además, el otro día, le he mandado un mensaje… Yo no soy del PSOE, soy del PRC, pero le he mandado un mensaje a Pedro Sánchez diciendo ¿a qué santo la Gestora tiene que marcar políticas de nada ni elevar a “la morrona del sur”? Así mismo se lo he puesto. La Gestora solamente está para formar un congreso y, el otro día, veo que Pedro Sánchez lo ha soltado, tal cual, en Valencia. Yo creo que aunque hubiésemos tenido que ir a votar por tercera vez  y aunque el PSOE hubiera bajado y el otro hubiera subido y tal… habría que haber dicho que no. Porque con este gobierno, que no se va a entender con los demás porque la actitud de Mariano Rajoy va a ser la misma, pienso que no se van a entender y, como mucho, en mayo tenemos elecciones… Y si se presenta otra vez Pedro Sánchez yo le voy a votar. Sí, directamente. Es mi opinión en este momento. ¿Te parece bien?

—Yo no tengo nada que opinar. Aquí el entrevistado eres tú… Bueno, ¡que nos estamos poniendo muy serios! Aparte de Laredo, ¿te quedarías con algún otro lugar de este mundo?

—Sí, Cadaqués. Me pasaría, para siempre, desde Cadaqués a Port Lligat con un barquito. Adoro la Costa Brava.

—Vamos con el mundo de los sentimientos. ¿Te acuerdas de tu primer amor?

—Esto es un problema. Nombres no porque no son de aquí. ¡Uf! ¡No sé cómo lo vas a poner…

—¡Como pueda!

—Pues estando en la Bien Aparecida (con los P. Trinitarios), durmiendo en habitaciones corridas, me levanté un día con unos síntomas que son normales en la pubertad. Mi padre nunca me había hablado de esto en casa y me fui directamente al confesionario y se lo conté al P. Andrés de la Virgen, mi Director Espiritual. Era un hombre que conocía muy bien a mis padres, y se lo conté y me preguntó:

-¿No te han dicho nunca nada de esto en casa?

-No –contesté-.

Yo era un inocente con 13 años… Bueno, con eso te digo bastante. Mi primera relación fue casi con 19 años. Pero desde los 19 a los 31 que me casé, hice… ¡como los toros después del toril!

—¿Pero te acuerdas del primero?

—No lo sé. Alguna que aparecía en la revista de Interviú o la hija de la patrona de la pensión, je,je…

—Y… ¿lo mejor y lo peor de Laredo, hoy por hoy?

—A mi Laredo me duele un poco en el alma. Lo he querido mucho, y lo quiero, precisamente porque he estado mucho tiempo fuera. Yo cada vez que iba a Madrid, con un SEAT 600, al volver, cada vez que pasaba los Tornos me paraba y besaba el suelo… Me parece que Laredo no ha evolucionado absolutamente nada. Ni las personas, algunas sí; a nivel de pueblo, ni a nivel institucional. Voy a poner un ejemplo: veo Colindres y, con ser Colindres, veo que tienen muchas más iniciativas que en Laredo. Y, luego, veo que hay mucha envidia en Laredo, sigue habiendo mucha envidia… sobre todo a gente de aquí. Viene uno de fuera y se le ensalza, pero si es uno de Laredo prima la envidia. Laredo sigue siendo un pueblo pueblo, que no sale de su cascarón. Menos mal que la juventud sale (salió) de aquí y todo porque no tenía dinero para comprar un piso aquí. Veo que no hay nada… ni para hacer un “cacharro” (carril) de bicicletas, que tenía que estar hecho hace mil años, no hay un teatro como Dios manda… Un Laredo que está entre Bilbao y Santander donde se podían hacer congresos de médicos, de arquitectos, entre Bilbao y Laredo ¿entiendes? Y lo único bueno es el puerto que está hecho pero, siendo tan grande, no se va a poder llenar. Aparte, si tienes un puerto haz lo que se hacía antes: regatas y demás. Yo creo que eso es mucho más importante para el puerto que otras cosas. Entre antes y ahora, por ejemplo, en música no hay más que pensar… Antes, músicos de Laredo: Alfonso Ruiz Martínez ¡no hay más! ¿Y quién más? Al final quedo yo… Mª Jesús Camino y también ahora Mª José García Castillo, que compone boleros y habaneras sobre todo. Nos tachamos de músicos y no tenemos más que tres, mientras que Castro-Urdiales tienes la intemerata… (y ahí me da un sinfín de nombres).

—Bien, ¡vale!, tenemos otras cosas… ¡vamos a dejarlo ahí! ¿Alguna idea, algún proyecto para ese Laredo que como, decía Luis, te fagocita?

—En mi caso no. Lo que hay que tener es más vida que lo que haces… Lo bueno de la vida es nacer, estar aquí, luego marcharse y luego volver…

—Y… ¿alguna cosa que te quedó por hacer?

—Lo único que no he podido hacer por cuestiones de dinero es haber sido director de orquesta.

—¿Qué es lo que más odias del ser humano?

—La mentira.

—¿Crees que vivimos en un mundo sin valores? ¿Lo denuncias? ¿Eres consciente de ello?

—Ahora hay muchísimos valores, muchos más que antes aunque es más difícil cumplirlos. Hay muchos valores pero no se saben explotar o no se pueden explotar.

—Eso es muy filosófico. No entiendo…  Seguimos… Si en tu mano estuviese cambiar algo de lo que ha sido tu vida ¿qué cambiarias?

—Posiblemente el haber empezado a fumar (risas). ¡Así doy ejemplo!

—¿Ese secreto que nunca has contado?

—No sé si lo tengo. La mentira es lo que más odio. Pero… ¡tengo unas ganas de hacer una gamberrada…! Y… ¿tú ya sabías que el pañuelo que llevaba siempre  en procesión la Virgen de la Soledad en su mano, era el pañuelo de las arras de mi madre? Mi padre fue “Hermano Mayor” de la Virgen de la Soledad muchos años.

—No, no lo sabía. Si me lo dijeron, ahora, no recuerdo. Y, a día de hoy, ¿tu mayor alegría?

—Mi compañera y mi hija.

—¿Tu mayor fracaso?

—No haber sido tan valiente o ser tan cobarde que preferí hacer una oposición, para asegurar mi vida, a seguir con la música.

—¿Qué cosas te llevarías a la famosa isla desierta?

—Libros. Y si puede ser en formato digital para obtener todos los que quiera, unas gafas de buceo y un cuchillo (risas).

—¿Un recuerdo de cuándo eras niño?

Mis recuerdos son a partir de los 5 años. Sobre todo, cando rompí mis gafas (de ver), pequeñitas, de rabia… Y cuando mi hermano y yo tuvimos el sarampión. D. Ángel Senderos, el médico, nos tuvo tres meses a agua de limón y, un día, en uno de los cuartos de la oficina de Telégrafos (el de las pilas que llamaban), de hambre, nos comimos una ristra de ajos entera. También recuerdo que mi padre tenía una radio, de aquellas, Telefunken, y un día me dice mi hermano ¿qué pasaría si le damos a todas la teclas juntas (las de cambiar de onda)? Y le dimos… ¡Imagínate la que nos cayó!

—Si miras para atrás ¿cómo ves tu vida?

—Estoy, más o menos, contento con ella aunque creo que siempre le guardé cierto rencor a mi padre (Tomás Manuel) por haberme impulsado y dejado ir a aquel colegio. Ya sabes que era muy buena persona pero quizá demasiado religioso. Por eso, porque se lo debía, dediqué la cantata “Cien años de Laredo en Flor” a todos los artistas de las carrozas de la Batalla de Flores y en especial a mi padre ¡gran carrocista!

—¿Algún mensaje a navegantes?

—Lo que siempre le digo a mi hija: compórtate como piensas y que te resbalen las opiniones… No intentes ser lo que no eres.

 

Y llegados a este punto, apagué la grabadora y seguimos por otros derroteros.

Al salir, después de aquel café que él pagó, nos despedimos cordialmente y ¡hasta otra! Por mi cabeza rondaban frases y reflexiones de todo lo dicho, de todo lo escuchado. Incluso, la duda me asaltaba al pensar si al trascribir la entrevista iba a ser capaz de reflejar la personalidad y sinceridad del entrevistado, para conmigo, sin dejarlo en mal lugar, sin hacer un mal retrato. ¡Nada más lejos de mi intención! En “petit comité”, y aquí lo hago público, no para de alabar mis iniciativas y mi trabajo.

Caminando, me di cuenta de que no era mi labor hacer otra cosa que la que me había movido, y mueve, a hacer estas cosas, estas entrevistas: hablar y retratar, con mi “pluma”, el carácter y la forma de ser y pensar de las gentes de Laredo. Sí, eso que a mí sí parece quererme fagocitar…

Lo dicho, no dejará indiferente a nadie. ¡Genio y figura!

Termino. Con esta entrevista acabo (acabamos) otro año, otra etapa. Quedan más hojas, queda más vida, más personajes. ¡Paciencia! ¡Dadme tiempo y Dios salud!

¡Feliz 2017 para todos!

 

 

1 comment

  1. Puede que alguno haya hecho “copia-pega” de este texto, de esta entrevista, encontrando, ahora, alguna “variación”, algún cambio, tal y como fue publicado en un principio. ¡No, no pasa más! El texto ha sido corregido por el entrevistado para que quedase a su gusto. Por mi parte no hay mayor problema (la esencia es la misma), siendo mi intención dar gusto a todo el mundo (entrevistado y lectores). Lo dicho ¡Feliz Navidad!

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