Miguel Ángel Marsella Aréchega (“El Carlos V de Laredo”)

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Miguel Ángel Marsella Aréchega (“El Carlos V de Laredo”)

 

 

Miguel Ángel Marsella

Miguel Ángel Marsella

 

Creo recordar que esto era una tarde de martes. Busqué un sitio que consideré tranquilo para tomar un café y hacer la entrevista pero una de estas tormentas, de inicios de julio, levantó una partida de cartas que estaba en la calle y se nos metieron dentro del local. Dentro sí, justo a nuestro lado. Allí donde nuestro protagonista de hoy hablaba bajito, casi susurraba. A todo esto la partida, como siempre, se convirtió en una batalla. Algunos gritan que, en las dichosas cuarenta, o veinte, parece les va la vida sino el alma.

 Pero nosotros continuamos con lo nuestro y aquí está el resultado. Sí, hoy volvemos con otro personaje de nuestro querido Laredo. Conocido de muchos y un gran desconocido para otros. No es más ni menos que aquel que, llegado septiembre, desde hace varios años se enfunda el traje de “Emperador” y, rodeado de corte y fanfarria, recorre Laredo, recorre nuestras calles, es recibido por Presidente, Alcalde y autoridades y, antes y después, nos dedica unas palabras, unos discursos.

La gente de aquí ya está curada de espanto. ¡Todos nos conocemos! (Dicen). No ocurre igual con los visitantes. De todos modos, creo que merecía la pena indagar, un poco, en la vida y milagros de aquel que encarna (ya he dicho que desde hace años) la figura del “Sire” en tan señalada fiesta. Si, la del Último Desembarco que cada vez parece tener más auge. Supongo que, más pronto que tarde, será de Interés Turístico Nacional.

 Ya hace tiempo que le conocía, no tan a detalle, y más de una vez le encontré con su camión de cerveza por la Puebla Vieja o en algún “sarao” (sin camión). Ahora, ya jubilado, tocaba indagar un poco y dejar que él nos contase. Y puestos en faena, aunque las preguntas, muchas, ya las conocemos, son las respuestas las que cambian el resultado de la cosa.

Bien, bien, bien… Así el asunto, dejémonos de más preámbulos y vayamos a conocer a aquel que “se esconde”, por unos días, debajo del traje de Carlos V, Toisón de Oro incluido.

 ¡Vamos con ello…!

 

 —¡Buenas tardes!

 —¡Buenas tardes!

 —¡Bueno! ¿Te llamas…?

 —Miguel Ángel Marsella Aréchega.

−¿Naciste en Laredo?

 —Sí, el 16 de febrero de 1949.

−¿Fuiste al colegio aquí, en Laredo?

 —Fui a la Escuela de Pesca (actual Juzgado), Orientación Marítimo Pesquera.

—¿Hasta qué edad?

 —En principio estuve hasta los 11 años y luego hice el bachillerato hasta los 13.

−¿Dónde hiciste el bachiller?

 —Lo hice allí mismo (Escuela de Pesca). La parte superior era donde se impartía la enseñanza básica, en una parte los chicos y en otra las chicas, y en la planta baja estaban los que cursaban bachillerato.

—¿Cuántos años eran?

 —Cuatro.

−Y luego, ¿el siguiente paso?

 —Empecé a trabajar en la ferretería “La Llave”, 16 o 17 años.

Por cierto ¿en qué calle naciste?

—En las Navas de Tolosa (así se llamó, durante un tiempo, la Ruamayor. Ese nombre creo se lo ponen en 1917) que antes de tener ese nombre era ya Ruamayor como es ahora…

—¿Qué número?

 —En el número 5. Encima del “Bar Nando” que ya no se llama así. Ahora es un Kebab.

—Volviendo a la ferretería ¿qué hacías allí?

 —Empecé de aprendiz, en el mostrador, y luego ya hacía de todo. Iba a repartir botellas de gas, a la exposición náutica, a descargar camiones a Treto, al almacén de construcción, etc.

—Y, ¿luego? ¿Después de ese trabajo…?

 —Sí, en “La Llave” estuve mas de 10 años. Luego me fui a Magefesa, en Derio (Vizcaya). Todavía no habían abierto la fábrica de Limpias. Después de estar en Derio estuve un año en la planta de Guriezo y, de allí, estando trabajando en el almacén, fui el que recogió todos los cubiertos y los mandé aquí, a Limpias… una vez hecha la nueva fábrica.

Estuve trabajando en Limpias y, curiosamente, también me tocó recoger casi todo lo que había mandado cuando aquello, ordenarlo, organizarlo, colocarlo en baldas y… ayudar a cerrar.

—O sea ¿a ti te pilló el cierre de Magefesa?

 —Sí, aquí estuve año y pico…

—Por cierto ¿cuántos hijos tienes?

 —Dos niñas. Una de 39 años y otra de 28. Curiosamente, cuando nace mi hija pequeña, ese día, me quedo en la calle.

—Cierran Magefesa y… ¡A buscar trabajo!

 —Sí, empecé a trabajar con mi suegro, Adolfo, en la construcción.  Y… en esos intervalos que hay, en que tienes y no tienes trabajo, pues… recuerdo que mi padre siempre me había dicho que no fuese a la mar porque con uno que había ido (él) ya había bastante y, sin embargo…, ya con cierta edad, me fui a la mar. Me dieron embarque en Colindres y allí estuve un año. Después de allí me fui al País Vasco, a Guetaria, a pescar bonitos… Después volví a Laredo, estuve otra vez con mi suegro (tema de construcción), y paseando por el muelle vi que habían convocado una plaza para trabajar en la báscula. Un requisito para obtener la plaza era que tuvieses padre vinculado con la mar y ser de Laredo. Viendo que cumplía con los requisitos me presenté al tema pero no tuve suerte…

—Pero… Yo cuando te he conocido tenías un camión de reparto de cerveza.

 —Sí, después de aquello de la báscula estuve en el Paro, cuando aquello había que ir Santander a pedirlo, y de la mano de Alfonso Paradelo (compañeros de trabajo en “La Llave”) resultó que un día me preguntó si yo tenía carnet de conducir. Le dije que sí y, entonces, me propuso llevar la furgoneta de reparto de cerveza (una SAVA) de un negocio que tenía, a medias, con Manolito, su cuñado. Parece ser que ellos no podían gestionarlo y, además, les habían dado la exclusiva de una marca de cerveza. Y le dije que sí. Cuando aquello me daban una comisión por caja vendida…

—¡Uf! ¡No sabía yo que Fonso, también, había vendido cerveza!

 —Sí, pero en aquel plan porque él trabajaba en la ferretería y aparte pues… Él hacía clientes y Manolito repartía… Y ahí es cuando  empecé en el mundo de la cerveza. Llevando dos años, más o menos en el tema, de la mano de Fonso empecé a hacer clientes y, al final, haciendo cuentas, nos dimos cuenta de que el negocio no daba para dos… En un acto de generosidad de Fonso, él ya tenía trabajo, me invitó  a que me quedase yo con el reparto de la cerveza y… así fue. Lo único es que tuve que buscar un local, un almacén. De entrada le alquilé uno a Braulio Silvino que, en realidad, era de Nazari (el de Conservas La Estrella) y allí tuve el almacén casi 30 años. Justamente en la calle Pelegrín número 5. No pude optar a un local en el Polígono porque no cumplía los requisitos exigidos. Lo mío no era una pequeña cuadrilla ni cooperativa… Y en Pelegrín 5 he terminado “la carrera” de repartidor de cerveza…

− Cambiamos de tercio. ¿De dónde nace esa afición por el teatro?

—Ja, ja, ja… ¡Pues eso también empezó en la ferretería “La Llave”!

Sí, también culpa de Alfonso Paradelo.

—¡Uf! Este hombre merece un… ¡Le vamos a traer para acá! (A esta web).

 —Ocurrió que, un verano, uno de los hijos de Juanjo Castillo, el fontanero, que vivían en la Callejilla, estuvo hablando con Alfonso, Oscar Gutiérrez y alguno más, y les propuso revitalizar Laredo haciendo algo de teatro. De aquella ferretería, citada, fuimos unos cuantos: Florencio Incera, Ana Sánchez, su hermana, Carmelo, Nazabal… ¡Es que ya ni me acuerdo! Y aquel verano comenzamos a ensayar “El Tintero” (obra de teatro escrita por Carlos Muñiz) que tenía unos 14 personajes. Ensayábamos todos los días en el salón de actos de lo que hoy es la Casa de Cultura (antes ahí, en ese salón, estuvo la iglesia o capilla de los P.P. Trinitarios antes de hacer la actual). Y, ensayando hasta sábados y domingos, ¡al final se hizo! La representación fue en el desaparecido Cine Alameda (hoy Escuela de Idiomas), y ¡no salió tan mal!

—¿Así que todo empezó en aquella “iniciativa” de la ferretería y Alfonso Paradelo con alguno más?

 —Sí, sí. Yo creo que nos obligó a todos (risas).

—Y… ¿Tienes alguna otra afición?

 —He hecho teatro, baloncesto y música.

—¿Música? ¿Cantabas en alguna coral?

 —No, no, un conjunto de estos de música Pop.

—¿Y qué tocabas?

 —No, no, yo cantaba. Curiosamente, ahí también había gente de la ferretería. También estaba José Félix Cánovas, Finita (Fini, profesora de E. Física del INB), Miguel Palenque, el de Liendo, etc…

−¿Qué has leído últimamente?

 Pues cuando me deja tiempo el teatro, los guiones…, ahora estoy leyendo a Santiago Posteguillo y sus historias sobre las legiones romanas. En este caso “El Africano”. Y me he leído todas las de Matilde Asensi. Autora de novela histórica y de aventuras. ¡Te engancha!

—¿Ha cambiado mucho Laredo desde tus primeros recuerdos? ¿A mejor, a peor?

 —Socialmente, yo creo, que a mejor… En las relaciones personales antiguamente era más familiar. Ahí hemos perdido mucho. También la edad te hacer ir perdiendo caras conocidas y no aclararte con las nuevas.

Sobre esa comentada “decadencia”… Antes en Laredo había industria que daba trabajo. Las fábricas de salazón, la construcción e incluso la pesca. Con aquellas costeras incluso los niños dejaban de ir al colegio para ir a trabajar, a ganar dinero para ayudar en casa. La necesidad obligaba. Luego… pues… la economía fue mejorando y la gente prosperando. Ahora sí, falta industria y muchas cosas pero creo que es a nivel nacional. Buscar “historias” para potenciar el pueblo está bien pero hace falta algún motor que ayude, la hostelería por sí sola no aguanta. Se necesita que haya, que venga, dinero de otra parte… Vemos en Laredo que, prácticamente, gente joven no hay porque se tiene que ir a trabajar fuera y, eso, a nivel de Cantabria pasa igual. Yo comparo Laredo con Cantabria y con España y… ¡A ver! Si aquí está mal, mal está allí…

—Bueno, ¡necesito un titular! Miguel Ángel Marsella no está mal pero el personaje más destacado de tu carrera teatral ha sido el del Emperador. ¿Cómo te gustaría que ponga? ¿El César, el Sire, el Emperador, el Carlos V de Laredo…?  ¿Cómo te definirías?

—(Risas) Pues no sé… “El Carlos V de Laredo” ¿no? Aunque el Carlos V está más allá… (se refiere a la Plaza).

—Sí, pero aquí está la guasa del asunto… ¿Cuántos años llevas representando ese papel en la fiesta?

 —Pues… 13 años.

En la playa (NXPowerLite)

—Y… ¿Cómo nace esta historia? ¿Cómo te invitan a ti a ser “El Carlos V de Laredo? El primero creo que fue un Laredano, actor, afincado en Madrid ¿no? Emilio Gómez…

 —Pues un día me llamó el alcalde (Santos Fernández Revolvo), todo fue por teléfono, y me dice que tengo que hacer de Carlos V porque la gente que se ocupa del tema no encuentra actor para que represente al personaje… De entrada le digo: Pues.. ¡vale! ¡Bien! Y así quedó la cosa. Y el mismo día, por la tarde, estando con mi camión de reparto, al acercarme a un local de Laredo tropiezo con el alcalde. Me saludó y me dijo:

-De lo hablado nada… ¡Hace 15 minutos que me han llamado y ya han encontrado actor!

-Pues… ¡No pasa nada! -Le respondí-. ¡Ya está!

Al año siguiente…

—¡Perdón! ¿Y ese año quién lo hizo? ¿Emilio Gómez?

 —No, no, lo hizo un catalán de quien no recuerdo el nombre (según Luis Sánchez fue Joan Guitar, que ha sido el segundo actor en representar al personaje). Era alto, joven, pero parece ser que no gustó. Era muy adusto. Yo creo que estaba en su papel, serio y tal, pero no gustó. Como actor podía valer pero si no conectas con el público… Creo que siendo una fiesta tiene que ser una representación, un poco, “de aquella manera”.

—Bueno, lo del catalán no funciona ¿y…?

—Pues al año siguiente me llamó, si no recuerdo mal, Toni de la Fuente. No recuerdo si todavía estaba en relación con Luis Sánchez, que era el director artístico, o… Y charlamos, nos pusimos de acuerdo y así se hizo.

—Imagino que el primer año no tenías ni traje a medida ¿o sí?

 —No, no, venían los trajes de “Campanita” (una tienda de trajes, para todo, de Santander, en la Travesía del Cubo).

—Y… ¿Te valía alguno?

—Sí, sí. Todos eran amplios. Los zapatos los tienes que poner tu y… adaptarlos con hebillas y demás…

—¿Y el Toisón de Oro que llevas?

 —El Toisón me lo hizo Carlos Calleja (antiguo empleado municipal) que ahora está algo malito. ¡El otro día fui a verle! El hombre me empezó a hacer el Toisón y la última parte ya casi no pudo. Y lo tengo guardado como si, de verdad, fuera de oro. ¡Es un trabajo excepcional…!

–Entonces…, volviendo al tema, ¿ahí te reenganchas los 13 años que me has dicho que representas el citado papel?

 —Sí.

—Y ¿previamente tenías que dejarte barba?

 —Sí. Ahora me ves también con barba pero es que hemos hecho, hace poco, una obra titulada: “Las  Mil y Una Noches”. Una versión de una obra de Mario Vargas Llosa y tengo un papel de rey moro, con barba, ¡claro!

—Entonces… ¿tú, ahora mismo, estás “trabajando” en obras de teatro?

 —Sí, estoy en “Aldaba Teatro” con Mila Alba y todos los demás… A lo mejor llevo 18 años…, por ahí. Hemos hecho “Calígula” y muchas obras más…

—Supongo que en el papel de Carlos V ya no tengas que preparar nada ¿o sí?

 —Lo que es la presentación, la loa, eso ya me sale solo, es darle el tono y poner cara de circunstancias. Sin embargo, los discursos me los dan hechos…

—En todos estos años que llevas haciendo de Emperador ¿te has identificado en algún momento con el personaje? ¿No te dice la familia que ejerces en casa, como tal, alguna vez?

 —Ja, ja, ja (Risas) No, no. Aunque alguna vez si me han dicho que sí, que me lo he creído. No, cuando represento al personaje tampoco lo hago tan serio. Procuro estar en mi sitio porque sino cierta gente se cree que esto es un cachondeo y conviene respetar a los personajes sin echarles el brazo por encima y esas cosas…

—Tú ya conocías la historia y al personaje, más o menos. Cuándo has investigado, aún más, ¿te ha defraudado, te ha encantado, lo odias?

 —He trabado conocimiento con un personaje histórico y aparte de que todo el dinero que vino de América pasó por aquí de largo y aún tuvimos que pedir más…, ocurre qué, si lees la Historia, a los franceses les pasaba tres cuartos de lo mismo y a los ingleses… La miseria corría porque ese dinero se gastaba en guerras. A nosotros, igual nos tocó más largo y la gente se iba a América para ver si podía comer allí. Curiosamente, Carlos V, dentro de su época… ¡pues hizo lo que hacían todos! ¡Ni más ni menos!

—¿Balance final, entonces?

 —Creo que le he comprendido pero tampoco le apoyo. Soy más fan de Juana de Castilla. Alguien de Castilla… porque éste vino de fuera y, aunque su madre era española, su mentalidad era belga y austriaca, y aquello era una corte muy seria, muy lejana de los temas de aquí…

—Vamos a cambiar de tercio. Toca política. Elecciones hace cuatro días y tú ¿cómo lo ves?

 —Creo que habrá gobierno. Gobierno en minoría. Otros gobiernos, otros partidos, han gobernado en minoría y no ha pasado nada. Lo que pasa es que yo no sé qué tiene Rajoy, y el equipo que lleva, que parece tener miedo… Da la sensación de que sin mayoría absoluta no se puede hacer nada. Yo creo que sí va a haber gobierno. Aunque sea en minoría tendrá que gobernar… ¡Eso es hacer política!

—Siguiendo con otras cosas, ¿te quedarías con algún lugar de este mundo? ¿Tienes un lugar preferido? ¿País, ciudad…? ¿Dónde te gustaría vivir si no es aquí?

 —En realidad no tengo otro sitio. O… tal vez en Granada. En Granada, sí. Es más cosmopolita… Pero una temporada nada más. Sin la mar no se puede vivir… Yo cuando subí a vivir a Tarrueza me desilusioné mucho. Abrías el balcón y decías: ¡Joder! ¿Y el agua dónde está? Ja, ja, ja, aunque aquí, desde mi casa, tampoco la veía… Eso sí, en cinco minutos estabas en la playa.

—Vamos con los sentimientos. ¿Recuerdas tu primer amor?

 —Ya no me acuerdo. ¡Será la que tengo! Mariví…

—Y… ¿Lo mejor y lo peor que le ves a Laredo, hoy por hoy?

 Lo mejor es que es un pueblo que puede crecer y puede desarrollar mucho más de lo que se está haciendo. Y lo peor es la actitud de gente que no cree en sus posibilidades, en las posibilidades de desarrollar aquí, en el pueblo, su actividad. Haría falta ayuda institucional para apoyar las iniciativas que haya pero, claro, hay que ser serio en ese aspecto porque ese es el pan del futuro. Está bien lo del turismo, pero yo creo que la gente está cansada de no ver otra salida por falta de desarrollo.

Me tengo que ir a trabajar a Hoznayo o a Liendo, Bilbao, ¿y por qué no lo puedo hacer aquí? ¿Sólo puedo ser camarero…? Hay gente que tiene ideas, porque las hay, pero no se dan las circunstancias, las condiciones para poder desarrollarlas… Volviendo a lo mejor, yo creo que hay opciones para desarrollar cosas y… lo peor… ¡que no se hacen!

—¿Quién crees que tiene que tomar esa iniciativa?

 —Yo creo que las concejalías están para algo y hay oficinas de todo. ¡Pues bueno! Ir a exponer la ideas y, claro, … Si tú tienes una idea y quieres montar algo, necesitas cuatro años de papeleo, te aburren, al final tienes que poner dinero, más de lo que te va a dar el negocio en principio, y…

— Y… ¿lo más gratificante que has vivido en estos últimos años?

 —No te  voy a hablar de mis nietas… Julia y Nora. Julia tiene 5 años y Nora 10 meses.

—Y… ¿algo que te quedó por hacer? ¿Algún proyecto?

 —Sí. Me hubiese gustado aprender idiomas. Pero ya me he tomado una especie de años sabáticos, de no querer hacer nada… ¡A lo mejor poco a poco! Hace años hablaba francés pero de no practicar se te olvida… ¡A ver si retomo!

 —¿Crees, como decía Luis, que Laredo te fagocita?

 —Sí. Tiene razón. Yo creo que es el ambiente que le damos los laredanos. Ese espíritu de no dar todo por perdido. Cuando hay que hacer fiesta hay que hacer fiesta y cuando hay que acertar hay que acertar… Y disfrutar… ¡Tenemos un pueblo precioso! Tenemos que conocer también lo de fuera… Y al volver aquí decir: ¡cómo en casa en ningún sitio!

—¿Qué es lo que más odias del ser humano?

 —La mentira. La mentira es la madre de todo mal…

—¿Crees que vivimos en un mundo sin valores o que se han pervertido? ¿Lo denuncias?

 —Con tanto ruido mediático y tanto cambio social, donde parece que todos somos millonarios y no tenemos un duro, lo que debiera prevalecer es el no traicionar la confianza de los demás. Siempre habrá gente que te engañe y que quiera hacerte una judiada, como se decía antiguamente, pero creo que hay más gente sería y noble…

—Tomo nota… Si en tu mano estuviese cambiar algo de lo que ha sido tu vida ¿qué cambiarías?

 —Yo creo que nada. Hubo una ocasión en que pude hacer una oposición y haber sido funcionario de carrera pero… ¡no quise!

—¿No te presentaste?

 —Sí, me presenté pero no la terminé… Vi algo que no me gustó. Una práctica bastante común que no me gustó.

—Bueno y si la pregunta es “rara”, otra pregunta rara, ¿un secreto, esa cosa que nunca has contado…? ¿Una manía, una fobia?

 —¡Como soy de buen conformar…! Tengo manía por el orden y si tengo que hacer yo el trabajo ¡que no me lo toque nadie! Si me cambian las cosas de sitio… me cabreo mucho. Y sí, soy alérgico a las ortigas. Esas sí me dan miedo (me enseña su brazo maltrecho, como quemado).

−¿Tu mayor alegría?

 —Mis hijas. Cuando nacieron mis hijas.

—¿Tu mayor fracaso?

 —No haber podido hacer las cosas mejor. Las decisiones personales cuestan y tienes que afrontar lo que te venga… Para tener cinco minutos de asueto igual tienes veinte horas de amargura. El premio es ese, ese ratito en que te encuentres satisfecho con lo que haces.

—Sí estuvieses solo, ¿qué te llevarías a una isla desierta?

 —Un libro. Sí, porque yo para discutir no estoy…

—Si miras para atrás ¿piensas que ha pasado el tiempo volando, que la vida se pasa en un suspiro? ¿Tienes esa percepción?

 —Sí. Ahora lo veo tal cual, exactamente así. Prácticamente has empezado y ya estás terminando. Te van a quedar dos Telediarios y ya no vas a tener la fuerza de antes, ni las ganas de antes….. A pesar de tener ideas ya no las vas a poder desarrollar.

—¿Un recuerdo de cuando eras niño?

 —Aquellos Reyes que eran bastante escasos. Los Reyes me los echaban mis hermanas. Una pistola de pistones o…. Y un año, una de mis hermanas, me echó un tambor con el que di bien la lata. Recuerdo que cuando aquello se hacían los colchones de lana y, de tarde en tarde, se soltaban para lavar la lana, airearlos y volverlos a armar. Llevaba meses buscando el dichoso tambor, que de repente desapareció, y recuerdo que mi padre se puso a arreglar, a soltar, su colchón porque tenía no sé qué y le dolían las costillas al dormir… ¡Y allí que apareció el dichoso tambor! ¡No sé cómo llegó allí! (Risas a tope).

Los Reyes eran una cosa bonita, no como ahora (se refiere al exceso) y… también recuerdo que hacíamos mucha vida social, jugábamos mucho en la calle… Y eso compensaba todo lo demás.

 —¿Algún mensaje a “navegantes”?

 —Hay que hacer las cosas conforme a lo que uno cree. Otra cosa es hacerlas según la conveniencia o la oportunidad. Haciendo las cosas como uno cree, sanamente…, ¡eso no quiere decir que seas siempre un cuitado!, puedes medrar todo lo que quieras y más, pero ¡sanamente! Es el mejor antídoto para todo.

—Pues aquí tengo trabajo, hasta aquí hemos llegado, ¡ha sido un placer…!

 

Y llegados a este punto, a la despedida y cierre, decir que todavía falta un mes y pico para el próximo “Desembarco”. Imagino, supongo, que la gente de Laredo ya conocía, mejor que peor, al protagonista de hoy. Tal vez no tan a fondo. Más complicado, y por eso lo elegí, era (es) para todo aquel que nos visita, para el que viene de fuera.

Personalmente siempre fue (es) amable conmigo. Algo socarrón en sus respuestas y… hasta en sus gestos. Y, por otro lado, siempre me quejé de que entre tanta puesta en escena a nadie se le ocurriese teñirle un poco la barba. Por lo demás… ¡Chapeau!

Espero que la Fiesta de este año sea un éxito y que, una vez presentado aquí a nuestro Carlos V, “El Carlos V de Laredo”, la gente se anime a venir y sean capaces de verlo con otros ojos. Mirarlo como aquel que, con mucho arte y oficio deja asuntos y familia, por unos días, para encarnar y representar tan singular hecho histórico, tan singular personaje. ¡Dios salve al Emperador! ¡Nos vemos en la Fiesta si Dios quiere!

 

El Sire tal cual...

El Sire tal cual…

 

2 comments

  1. Se que el brilla con luz propia….Pero tengo que decir que de raza le viene ,,,,su grandeza y su saber estar y su alegria ……sus padres Ambrosio y Tina tienen mucho que ver,, siempre les conoci.alegres impartiendo siempre alegria. tambien para ellos un reconocimiento…..pues los trate bastante y donde ellos estaban ,siempre habia alegria.

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